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miércoles, 14 de enero de 2009

CIUDADANO CERO







CIUDADANO CERO


Sé de nuestro amigo
lo que andan diciendo
todos los diarios.
Está usted perdiendo
su tiempo conmigo,
señor comisario.
Era un individuo
de esos que se callan
por no hacer ruido,
perdedor asiduo
de tantas batallas
que gana el olvido.
Yo no les pregunto
nunca a mis clientes
datos personales,
me pagan y punto…
¡Pasa tanta gente
por estos hostales!…
Nunca dio el menor
motivo de alarma,
señor comisario,
nadie imaginó
que escondiera un arma
dentro del armario.
Ciudadano cero,
¿qué razón oscura te hizo salir del agujero?,
siempre sin paraguas, siempre a merced del aguacero.
Todo había acabado cuando llegaron los maderos.
Aquella mañana
decidió que había
llegado el momento.
Abrió la ventana
rumiando que hacía
falta un escarmiento.
Cargó la escopeta,
se puso chaqueta,
pensando en las fotos.
Hizo una ensalada
de sangre, aliñada
con cristales rotos.
Dejó un gato cojo
y un Volkswagen tuerto
de un tiro en un faro;
no tuvo mal ojo,
diecisiete muertos
en treinta disparos.
Cuando lo metían
en una lechera,
por fin detenido,
“ahora -decía-
sbrá España entera
mis dos apellidos”.
Ciudadano cero,
¿qué razón oscura te hizo salir del agujero?,
siempre sin paraguas, siempre a merced del aguacero.
Todo había acabado cuando llegaron los maderos.






Título: Ciudadano cero
Año: 1985
Letra: Joaquín Sabina y Pancho Varona
Música: Joaquín Sabina
Disco: Juez y Parte (1985)














lunes, 12 de enero de 2009

LUNA DE DÍA - Joan Manuel Serrat







Luna de día

(Joan Manuel Serrat)


A dónde vas,
luna de día,
resbalando equívoca los horizontes.
A dónde vas,
pálida y fría.
A dónde vas,
luna de día,
luna de barro y soledad.

A dónde vas negando el sol,
qué oscuridades quieres rescatar,
en qué tapete negro probarás fortuna,
si en las esquinas no te dan voces
y en las cantinas no te reconocen,
luna.

A dónde vas,
de tapadillo,
huérfana de espejos y lentejuelas.
A dónde vas,
sin lazarillo.
A dónde vas,
de tapadillo,
llena y en vela.





Reza el dicho "ver Nápoles y morir". Serrat estuvo en Nápoles en 1978 y no murió. Hizo uno de sus mejores discos en toda su carrera. Yo estuve en Culiacán en 1988 cuando conocí esta canción, en un ambiente patológico, de evasores, de emociones en el límite, en el truene personal, de whisky, de humo, de noche a través del humo y de la noche... A través de la Insania. 30 y 20 años, igual, la luna de día sigue resbalando equivocá...




























jueves, 1 de enero de 2009

ABAJO EL ALZHEIMER - Javier Krahe


(Sólo audio)



ABAJO EL ALZHEIMER


Sí, que los recuerdo, fueron los mejores,
con muchos detalles y vivos colores
aquí van las cuentas de mis cien amores.
Veamos si tengo o no tengo memoria.

Un amor eterno, otros casi tanto.
De siempre me prenden los cinco en su encanto,
tan sólo por ellas he vertido el llanto.
Peaje de amor, cantidad irrisoria.

Amores de suerte, amores de paso,
amores refugio, amores al raso,
parques del Retiro, museos Picasso.
Incluso una suite en el Waldorf Astoria.

Amores insólitos por lo singulares,
hay reinas del mar por los siete mares.
De amores sin par, unos quince pares.
Y todas tangibles, ninguna ilusoria.

Descuéntame uno y van treintaycuatro,
el uno que tacho fue puro teatro,
una tontería y no lo idolatro.
Ocurre que es que no tuve escapatoria.

De cinco minutos, de media mañana,
de fin de mi vida, de fin de semana,
por el via amoris de mi real gana.
Cada uno su cruz y hoy la mía es de gloria.

Amores de ida, amores de vuelta,
amores debidos al Ebro y al Delta,
y al imperio ruso y al folclore celta.
También llevo bien geografía e historia.

Van ochenta y casi me olvido la lluvia
mojando los rizos de mi única rubia.
Y a mi diosa blanca. Y a mi esclava nubia.
Y a mis tres Marías, Marías Victorias.

Y a las seis menores aunque muy crecidas.
Sus seis casi estrenos me dieron seis vidas.
Me obligó el espejo a seis despedidas
de seis aplicadas en arte amatoria.

Las ocho que faltan las guardo en secreto,
que yo fui Montesco y ellas Capuleto,
y me comprometen o las comprometo.
Mi alegre canción iba a ser mortuoria.

Y ya están las cuentas de mis cien amores,
que claro que sí, fueron los mejores.
Y si queréis más, yo, de mil amores.
Y ruede la rueda y gire la noria.



Javier Krahe.



















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