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lunes, 2 de marzo de 2009

JOAN MANUEL SERRAT AYUDA A RECUPERAR A UNA NIÑA ROBADA - Conoce esta impactante historia humana del Maestro Escombrista

Conoce esta impactante historia donde Joan Manuel Serrat, como parte final de una cadena de héroes anónimos, ayuda a una familia a recuperar a una hija recién nacida arrebatada de los brazos de su madre.





El otro Festival y el otro Serrat


La perdida de una hija recién nacida, el dolor inconsolable de su madre, y una familia que hace lo imposible por encontrarla, incluso, llegar a Joan Manuel Serrat en Viña...

Por Omar Villanueva Olmedo.


Comienzos de los años 90, tiempos de fax no existían celulares ni blackberry´s solo unos gigantescos teléfonos portátiles como presagio de la nueva tecnología por venir.

Como familia grande a la antigua de larga historia en Chile, recibimos la grata noticia del nacimiento de las hijas mellizas de unos primos mitad de Febrero. Todo el mundo de vacaciones. Tiempo de Festival a falta de carnaval en un cálido verano.

De pronto todo cambió con el nervioso despertar la parturienta en la maternidad a mitad de la noche. Su instinto materno le dice que algo extraño pasa. Descubre con espanto que una de sus hijas ha desaparecido de la cuna. Llama, pide información le dicen: "Que se tranquilice que van ver lo que pasa". Mas ella no acepta la respuesta y baja al primer piso a duras penas, consigue unas monedas -no era tiempo de celulares- y llorando llama a casa pidiendo ayuda. Su hija de un par de días ha desaparecido misteriosamente desde el lado de su cama.

Desesperación, nervios, rabia, gritos, impotencia en la familia. ¿Cómo encontrarla? Preguntas y más preguntas. Nadie sabe nada. Nadie vió nada a mitad de la noche en el viejo hospital. La abuela -Alicia- llora desesperada por su nieta perdida y parte el alma ver su cara angustiada. Comprobamos una vez más que las mujeres sienten de modo distinto a los hombres. Frente al drama inesperado, le digo para calmarla que se quede tranquila, que no llore que le vamos a encontrar a su nieta, que tenga fe, que la vamos hacer aparecer.

Uno dice esas cosas en el momento, sin pensar mucho ni saber cómo lo va a resolver. Es una situación nunca vivida, no se tiene experiencia sobre el tema y de poco sirven los conocimientos convencionales y otras cuestiones útiles para tiempos normales. Más sentíamos una corazonada, una suerte de señal divina que nos hacía mantener la confianza que la guagua estaba viva y que aparecería. Pero pasan las horas y tomamos Conciencia de la difícil promesa hecha a nuestra tía para encontrar a la beba con vida. ¿Qué podemos hacer para hallarla, a quién recurrir?

La familia completa se concentra en la frenética búsqueda. Las horas cuentan nos dice la policía. Cualquier pista ayuda y sirve. Somos una familia a la antigua y una par de cientos dispuestos a ayudar pero... ¿Dónde donde y como buscar? Lo primero que se viene a la cabeza llamar a los medios de comunicación, tomar contacto, ezar, preguntar incluso aleatoriamente a cualquier extraño uno nunca sabe donde puede aparecer una señal. Al final llamábamos a cualquier teléfono informándoles lo que nos pasaba y pidiendo su ayuda y que nos dieran cualquier pista o dato que supieran. Se llamó por teléfono durante toda la noche y el día siguiente. Los faxs salían "urbi et orbi" con un comunicado ad hoc, pero pasaba absolutamente nada. Era la búsqueda de una aguja de un pajar del tamaño de Santiago.

Las radios, diarios y televisión informaban y pedían colaboración. Lo mismo otras instituciones Carabineros e Investigaciones, Ministerio del Interior y de Salud hacían su mejor esfuerzo pero ningún dato, ninguna señal de la niña. Ni una huella de la pequeña melliza perdida ¿Estaría todavía en Santiago o quizás ya la habían sacado fuera del país? Cien hipótesis y conjeturas desesperadas: rapto, trasplante de órganos, comercio de niños, un accidente. Todos buscando un culpable, un responsable, ofreciendo recompensas, pero pasaban las horas y la niña no aparecía. Se pegaron afiches y carteles -no había fotos de la pequeña- además son casi todas iguales recién nacidas, solo se tenía como referencia a la hermana de la gemela. Pero no hay resultados, ni una sola llamada de respuesta con algún indicio.

Segundo día de búsqueda. No aparece. Incluso una visita desesperada a la casa del Presidente de la República, más casi todas las autoridades, nuestros amigos y relaciones están casi todos de vacaciones. Los reemplazantes y los pocos amigos que permanecen en Santiago tratan de hacer algo pero imposible, no hay señal alguna de vida de la recién nacida. Simplemente se había esfumado. En paralelo, ajenos al drama todo el mundo aprovechando los últimos días de vacaciones y entretenidos con el Festival de la Canción de Viña.





Entonces viene la ocurrencia, quizás por desesperación, quizás por inspiración divina, quizás por la energía de todos los que la buscaban y rezaban junto a nosotros una idea: ¡Tenemos que lograr un llamado en el Festival de Viña! Ese llamado sí que lo van a oír todos. Era casi la única y última alternativa que nos quedaba o se perdería la niña -como ocurre con muchos niños en el mundo perdidos de por vida- o quizás incluso podríamos evitar su muerte.

Se intenta tomar contacto con la organización del Festival, pero es imposible están comprensiblemente ocupados en sus menesteres: la seguridad, el cuidado de los invitados, el rating. El control de imágenes y micrófonos es estricto. No se pueden prestar para algo tan ambiguo que puede ser una broma o cualquier otra cosa nos decían. Es una decisión imposible, nunca hemos hecho ese tipo de llamados. Desesperados, decidimos llamar al hotel y pedir conversar directamente con el Sr. Joan Manuel Serrat. “Imposible Uds. están locos él no conversa sin una petición previa. Está descansando antes de su presentación de esta noche. Disculpen pero imposible comunicarlo con él...”. Tampoco alcanzábamos a llegar a su presentación de medianoche. Incluso llegando a Viña, lo más probable es que no pudiésemos sortear las barreras de seguridad del evento.


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Casi podemos imaginar a Serrat haciendo un ejercicio mental, ya que estaba resuelto a ayudar, sin embargo, había que hacerlo con mucho tiento, ya que cada palabra podría marcar la gran diferencia. Grande Serrat, siempre.





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